Nelson Redondo siempre camina erguido, al sentarse cruza una pierna sobre la otra y pone sus manos sobre su entrepierna. Es un hombre apuesto, trigueño, impecable siempre en su ropa deportiva. Es la clase de Medico que te hace pensar que tenés que ser un verdadero genio para entrar en su nivel. El hombre además no socializa con los demás médicos, no se cambia en los baños del hospital, llega en bicicleta al trabajo y al parecer duerme muy poco. Para ser médico hay que tener huevas, eso decía el mientras se mandaba la mano al bulto. Es verdad, el tenia muchas, había desarrollado una enfermedad que le incrementaba el tamaño de los testículos de forma acelerada durante la adolescencia. Nelson nunca se cambiaba en los baños del colegio, nunca nadaba en narizona, cosa permitida en la época, y cuando se comió a la Suarez ella nos contó que el gritaba de dolor. Nelson era huevon.
Eso sólo lo he sabido yo, y lo delato ahora, a la vez que puedo decir que no era el hombre hosco que todos pensaban, que era un genio incomprendido, que quería tener una familia pero no quería tener una esposa, pues no se aguantaba un pedo ajeno, como diría el. Que tenia muchos huevos, y se avergonzaba de ellos, pero demostraba que los tenia, aunque no demostraba que le dolían. También les puedo decir que salvo vidas, muchas, que no cobraba sus servicios, que era un hombre bueno, que nada de lo que hizo fue un crimen, su filosofía de vida apuntaba a atentar contra si mismo, nunca contra los demás, puedo decirles que si estuviera con nosotros, Nelson les diría como siempre, “parceros, ábranse de mi casa”. Que en paz descanses Dr. Criadillas.
Dato escondido
viernes, 23 de octubre de 2009Publicado por Molfo en 10:15
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