Hey socio, yo no tengo tics, no tengo nada, no sufro de nada, mis huevos están bien contrario a lo que dice el Molfo. Si algo es recurrente en mi, es esa manía de escuchar salsa cada vez que puedo, de decir gorda bella, acompaña tu sentimiento, todo tiene su final, de poner la melodia en todas partes, de sentir que Fiol, Luca, Lavoe, Lebron, Ortiz, Puente, Ruiz, Rivera, Pacheco, Suarez, Pampini, Valoy, Dleon y otros me hablan directamente a mi.
De Colón y Blades no me olvido llaveria, por el contrario, son los grandes, por eso no los nombro si no es necesario, son mayúsculos, como Dios.
Ahora que, si de tics hablamos no tengo, sólo que soy un poco cuidadoso y siempre empuño la mano cuando hablo con alguien nuevo, algunos dicen que es por pena brotha, yo se que es porque muchas veces a los 5 segundos de conocer a alguien ya tengo ganas de meterle el brazo. Como a vos (Puñetazo)
Implante
lunes, 26 de octubre de 2009Publicado por Molfo en 12:00 0 comentarios
Dato escondido
viernes, 23 de octubre de 2009Nelson Redondo siempre camina erguido, al sentarse cruza una pierna sobre la otra y pone sus manos sobre su entrepierna. Es un hombre apuesto, trigueño, impecable siempre en su ropa deportiva. Es la clase de Medico que te hace pensar que tenés que ser un verdadero genio para entrar en su nivel. El hombre además no socializa con los demás médicos, no se cambia en los baños del hospital, llega en bicicleta al trabajo y al parecer duerme muy poco. Para ser médico hay que tener huevas, eso decía el mientras se mandaba la mano al bulto. Es verdad, el tenia muchas, había desarrollado una enfermedad que le incrementaba el tamaño de los testículos de forma acelerada durante la adolescencia. Nelson nunca se cambiaba en los baños del colegio, nunca nadaba en narizona, cosa permitida en la época, y cuando se comió a la Suarez ella nos contó que el gritaba de dolor. Nelson era huevon.
Eso sólo lo he sabido yo, y lo delato ahora, a la vez que puedo decir que no era el hombre hosco que todos pensaban, que era un genio incomprendido, que quería tener una familia pero no quería tener una esposa, pues no se aguantaba un pedo ajeno, como diría el. Que tenia muchos huevos, y se avergonzaba de ellos, pero demostraba que los tenia, aunque no demostraba que le dolían. También les puedo decir que salvo vidas, muchas, que no cobraba sus servicios, que era un hombre bueno, que nada de lo que hizo fue un crimen, su filosofía de vida apuntaba a atentar contra si mismo, nunca contra los demás, puedo decirles que si estuviera con nosotros, Nelson les diría como siempre, “parceros, ábranse de mi casa”. Que en paz descanses Dr. Criadillas.
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Hablaron
viernes, 16 de octubre de 2009Un día llegó una hembra, no me dio mala espina oís, me pareció sólida aunque sabia que estaba en tratamiento sicológico acá adentro, me fui para dejarla sola con Camilo, ella venia caminando hacia acá y el era el único de los pelaos que seguía despierto. La hembra se llamaba Pía, se le veía que fue delicia pero estaba trajinada, hasta donde supe ella misma se había cascado. Por lo que me dijo Camilo ella dice que se cayó, me contó que había preguntado muchas cosas, como todos los que lo conocemos, ahí me di cuenta que Camilo es como uno de esos Lamas, a los que uno va a ver haciendo peregrinación
Esta señora le habló de la soledad a un niño de 7 años que no se puede levantar de la cama, le hablo del estrés, casi le dice poemas, por mi parte nunca me ha agradado la gente que cree que tiene un arco iris en el culo y quiere restregárselo a los demás.
Pero el encuentro fue bueno, esta cobarde estaba con la idea de escapar siempre, incluso de su vida, de su cabeza. Lo único que pude escuchar cuando entre fue cuando ella le preguntó:
- No te da miedo morir?
- No señora, me da tristeza, quisiera ver a mis papás más tiempo
- En cambio a mi me toca la parte difícil, vivir.
- Puede ser fácil, si quiere.
Pensándolo bien puede ser muy fácil como dice el pelado, solo es cuestión de respirar.
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D mitin'
lunes, 7 de septiembre de 2009- Acuestese socito, y rece bastante, para que le den livianillas y no pesadillas
- No tengo sueño señor
- Duerma rey, duerma que la dormida siempre cae bien y es gratis
- jejej. Estoy esperando a mi papá
- ¿Tu cucho te quiere mucho cierto?
- Y yo a el, señor.
- No me digas señor, que yo soy un pelado igual a vos.
- Bueno señor.
- ¿Que querés hacer?
- Ver una película ¿se puede?
- Si mijo, ya le traigo unos audífonos, pa que los ponga en el t.v. y no me regañen, le voy a poner puro cinema, pura movie, puro Kino, lo que quiera.
- Quiero verme iron man ¿la tiene?
- ja, no me haga reir que se me caen los calzoncillos, le tengo todas pelado ¿le gustan las comiquitas?
- ¿Usted porque habla tan raro? Señor
- Ja, la calle.
- ¿Donde estudio?
- Colegio estudie en el Bennet, estudie medicina en univalle, luego me fui a estudiar a Oregon, en los estachos. Y de ahí vine para acá, acá estoy haciendo investigación, y sobre porque hablo asi, pues solo hablo asi con la gente de verdad, con los alzados habló como todo un doctor.
- ¿Que son estachos?
- Estados Unidos mi rey.
- Ah, fue en avion,
- síntomas
- Yo no he viajado en avion. Ya casi viene mi papá, un dia de estos nos vamos a ir de aquí, otra vez a la casa al fin.
- ¿Y que vas a hacer cuando te vayas?
- Lo primero, dejarme crecer el pelo, señor.
El Vuelo
sábado, 15 de agosto de 2009Si me pedís que te cuente esto rápido lo puedo hacer, pero lo que le pasó a ellos no es un cuento de ir charlaito con una cerveza. Es más, podría decirte que pa’ vos, que te gusta ese rollo de hacer películas, cada persona en esa familia estaría como pa’ hacer una película completa.
Por ahora sigamos pues con Camilo. Cómo le había contado mi pana, Rogelio visitaba a Camilo cada noche junto con todos los otros papás que iban a visitar a sus Camilos. Una vez yo estaba vigilando a los cuchos que se sentaban a ver a sus pelados, en esos días yo estaba insípido, no sé por que, le dije a Rogelio, el papá de Camilo que como estaba, el hombre me contesto que bien, le dije que yo estaba cómo aburrido, el man me dijo que ese era uno de esos aburrimientos que dan por meterse en la cabeza de uno mismo, donde nadie lo ha llamado. Desde que el don me dijo eso no he vuelto a tener depresiones ni stress, mas sabiendo que ese día el se había dado cuenta que a Camilo sólo le quedaba un mes de vida, el hombre insistía en que estaba feliz.
Hablando con Camilo me daba cuenta porque el señor insistía en ser feliz. Ese niño lo pone feliz a uno mi hermano, pero además, te llena de nudos en la garganta, en el pecho, hasta en el rabo. Por ejemplo, te cuento que el niño no se dormía porque lo iban a visitar, no dormía en las mañanas, en las tardes o en las noches. Hacia doble turno, más cuando se dio cuenta que se iba morir.
Cuando yo, de imprudente le pregunte porque no dormía ni descansaba, me llenó de nudos otra vez… cuando uno se muere tiene mucho tiempo para dormir y descansar, dijo. Yo no sé vos que pensés, pero si hablamos de fe o de inocencia hablamos de lo mismo a veces, pero en ese pelado tenía otro nombre, eso era pura seguridad, el sabia que quería disfrutar todo el tiempo con sus papás, también sabía que se iba a morir temprano.
El niño le pedía mucho a Rogelio una bicicleta que volara. Lo mismo hacían los otros niños de la sala. Le pedían a sus viejos bicicletas que volaran, no entiendo para que, no entiendo de donde sacaban esas ideas, claro que me acuerdo que cuando estaba pollo me inventaba juguetes, lo áspero era que de vez en cuando salían las cosas, por ejemplo el Tyrano Four, un carro al que le salían garras de las llantas. Me lo dieron en una navidad, por eso entendí el desespero del viejo Rogelio para buscar la burra voladora. Cagada que estemos hablando de navidad, papá Noel y la muerte en la misma historia, vainas que uno quiere que lo cojan despierto o dormido, según su gusto.
El pelado Camilo la pegó con otros pelados en la sala de la muer… de la suerte. Conoció a Saldarriaga, un pelado futbolista del Freinett, a Roberto un paisita del Berchmans, a Emilio un morocho del alférez, mi colegio y a Emma, una pelirojita muy bonita que estudiaba en el Luis Horacio. Todos tenían algo en común, todos sabían que morirían pronto y ninguno quería dormir, tampoco podían salir a jugar.
Don Rogelio, según cuentan dejó de ir al trabajo, empezó a buscar la forma de hacer la burra voladora para el niño, lo echaron por faltar. Empezó a trabajar de administrador en un sitio de bicicletas, no le alcanzaba la plata, mandó a su hija para Japón donde su hermano a su esposa le pidió que recortara gastos, ella aceptó. Rogelio empezó a comprar accesorios de todo tipo, guayas, rotores, cadenillas, tensores, tenedores, pedales, marcos, amortiguadores, bielas, manzanas, descarriladores y manubrios. Unos de hierro, otros de acero, de aluminio, carbono, fibra de vidrio, polímeros, aleaciones de metal, madera, de lo que pudiera comprar. El cucho nunca iba a su casa, vivía con ojeras, pues en las noches siempre visitaba a Camilo y en el día se dedicaba a la labor de hacer una bicicleta voladora. Su doña lo abandonó, de ella nadie puede hablar mal mi pana, por algo que mas adelante le voy a contar. Ella ahora se encuentra feliz, en estos días vi a la Gladys, como se llamaba la señora, haciendo un asado en su casa. Como te dije, no la juzgués.
Un día, yo estaba caminando en medio de una de esas trancas que se forman en la 5ta, me había bajado del bucéfalo para coger otro mas adelante, porque me desespera estar quieto, en esas veo al cucho de Camilo, con una bicicleta que venía llena de globos, globos por todas partes. Ese dia era el cumpleaños de Camilo, sabía que el cucho Rogelio le iba a dar el intento de una bicicleta voladora. El cucho adelantaba carros como loco, venía con un cigarrillo en la boca, así como contaban el tiempo los viejos, midiendo el paso de los minutos por el consumo del cigarrillo en su trompa. El man casi se choca mi hermano. Adelantó motos y carros, incluso cuando llego al hospital.
Allí, en el hospital sube en contra de todos los vigilantes que lo interrumpen, no se deja de ninguno, incluso de doña Gladys que le dice que no puede entrar después de tanto tiempo de no ver a su hijo, acordáte que ella nunca se dio cuenta que el lo visitaba, Rogelio era un tipo que se mostraba jodido bro.
Cuando Rogelio subió, vio que también subían otros padres, cada uno con bicicletas voladoras, yo me sentía turro viendo ese desfile de globos. Subimos, encontramos a las enfermeras, todas con cara de tristeza, los padres entienden, dejan las bicicletas al lado de las camas, las enfermeras anuncian la muerte de todos los niños a todos sus padres. Todos murieron en la noche, en la hora de la visita clandestina de sus cuchos.
Ahí escucho unas risas mi hermano… volteamos, vamos hacia la ventana y miramos. De primero, en el cielo, vemos a camilo ¡montando su bicicleta papá! todos los demás van atrás, los papás miran las camas y ven que las bicicletas no están, entonces entienden y sólo se limitan a despedirse de sus hijos con un chao, un todo bien pana, un te quiero mucho que hacen con sus manos. Los niños siguen riendo y desaparecen en el cielo. Ahí fue cuando me di cuenta que… de verdad, el mejor regalo pa’ un niño, es una buena burra.
Camilo
lunes, 3 de agosto de 2009¡Pana! Camilo es un pelado que habria preferido ser un avión, un pájaro o incluso una cometa, en las horas del viento en agosto. Camilo tiene 8 años de vida, en su madriguera vive con su hermana mayor, Juana, su hermana Andrea, la cucha Natalia y el cucho Rogelio, que es parcero de mi papa. El cucho, Rogelio, es un hombre que trabaja día y noche, es dueño de su propia empresa, con la que consigue el dinero suficiente para comprarle a Camilo todo lo que el quiera, pero aún no ha logrado que pueda volar.
Camilo estudia en uno de esos colegios bilingües de la ciudad, que han pasado de ser exclusivos para hombres y se han vuelto mixtos. De esos donde enseñan euritmia, manualidades, que aplican teoría Waldorf y tienen mas sicólogos que libros, diciendo que es pa’ que los pelados no se traumaticen. Camilo no tiene amigos en su colegio, pues todos los niños están concentrados jugando con su Nintendo Advance en los descansos, con un ipod en la mano, o tal vez viendo la ultima de high school musical, tratando de bailar como porristas y jóvenes peluqueros. Camilo quiere montar bicicleta, jugar futbol o volar. Por este ultimo anhelo es que su hermana Juana se avergüenza de Camilo, hay ocasiones en que no lo saluda, ella ya esta en el grado 12, acaba de llegar de Alemania de uno de esos viajes didácticos de los que todos llegamos traumados, acelerados o decepcionados por volver, algunos incluso, hasta salen del closet.
Andrea quiere ser un estrella pop, quiere ser como Britney (como madonna no, le falta pelo pa moño) bailar, hacer películas y modelar. Aun cuando Juana es medio sonsa, medio tonta, medio aleta y bipolar, tiene muchos amigos, porque en lo único que no es en una mediocre es en la difícil labor de ponerse buena. En serio, no se como hace, pero es bien difícil estar tan buena, además, con el modo de meter vicio de esa pelada, con la cantidad de trago que se echa, no se como hace pa aguantar ese voltaje y no haberse vuelto una masa de degenero, o una loca de esas que les gusta decir “tostada” o “nena” de esas que beben viche, arrechón y tomaseca en pleno febrero, cuando no hay rastro de folklore Niche. No es que me caigan mal esas peladas, es mas, a veces puedo hasta aceptar que casi, casi, son seres humanos. Pero en fin, estamos hablando de Camilín.
Camilín es uno de esos niños que le hacen a uno creer en el mundo, en serio. Todas las noches desde que lo conozco, Camilin junto con sus compañeritos de cuarto llenan esta sala, pues vienen los cuchos a visitarlos. Las mamás y el resto de las familias vienen en el día, no se que pase en estos lados que los papás no tienen tiempo pa’ venir en el dia, ademas, siempre oigo a don Rogelio, dándole explicaciones a la cucha de Camilin sobre porque no va en el dia, el hombre cada vez esta mas ojeroso, ya les había dicho que el tipo mulea todo el día pa’ darle los lujos que piden todos sus familiares y en las noches viene a ver como duerme su hijo. A veces lo coge despierto, ahí conversan un rato y Camilo le pide lo mismo siempre, una bicicleta que vuele, yo conozco a Camilo porque soy su medico, junto con otros residentes cuidamos esta sala, la de los niños terminales. Camilo tiene cáncer mi hermano, no va a poder volar, difícilmente, va a salir caminando de este hospital.
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