Si me pedís que te cuente esto rápido lo puedo hacer, pero lo que le pasó a ellos no es un cuento de ir charlaito con una cerveza. Es más, podría decirte que pa’ vos, que te gusta ese rollo de hacer películas, cada persona en esa familia estaría como pa’ hacer una película completa.
Por ahora sigamos pues con Camilo. Cómo le había contado mi pana, Rogelio visitaba a Camilo cada noche junto con todos los otros papás que iban a visitar a sus Camilos. Una vez yo estaba vigilando a los cuchos que se sentaban a ver a sus pelados, en esos días yo estaba insípido, no sé por que, le dije a Rogelio, el papá de Camilo que como estaba, el hombre me contesto que bien, le dije que yo estaba cómo aburrido, el man me dijo que ese era uno de esos aburrimientos que dan por meterse en la cabeza de uno mismo, donde nadie lo ha llamado. Desde que el don me dijo eso no he vuelto a tener depresiones ni stress, mas sabiendo que ese día el se había dado cuenta que a Camilo sólo le quedaba un mes de vida, el hombre insistía en que estaba feliz.
Hablando con Camilo me daba cuenta porque el señor insistía en ser feliz. Ese niño lo pone feliz a uno mi hermano, pero además, te llena de nudos en la garganta, en el pecho, hasta en el rabo. Por ejemplo, te cuento que el niño no se dormía porque lo iban a visitar, no dormía en las mañanas, en las tardes o en las noches. Hacia doble turno, más cuando se dio cuenta que se iba morir.
Cuando yo, de imprudente le pregunte porque no dormía ni descansaba, me llenó de nudos otra vez… cuando uno se muere tiene mucho tiempo para dormir y descansar, dijo. Yo no sé vos que pensés, pero si hablamos de fe o de inocencia hablamos de lo mismo a veces, pero en ese pelado tenía otro nombre, eso era pura seguridad, el sabia que quería disfrutar todo el tiempo con sus papás, también sabía que se iba a morir temprano.
El niño le pedía mucho a Rogelio una bicicleta que volara. Lo mismo hacían los otros niños de la sala. Le pedían a sus viejos bicicletas que volaran, no entiendo para que, no entiendo de donde sacaban esas ideas, claro que me acuerdo que cuando estaba pollo me inventaba juguetes, lo áspero era que de vez en cuando salían las cosas, por ejemplo el Tyrano Four, un carro al que le salían garras de las llantas. Me lo dieron en una navidad, por eso entendí el desespero del viejo Rogelio para buscar la burra voladora. Cagada que estemos hablando de navidad, papá Noel y la muerte en la misma historia, vainas que uno quiere que lo cojan despierto o dormido, según su gusto.
El pelado Camilo la pegó con otros pelados en la sala de la muer… de la suerte. Conoció a Saldarriaga, un pelado futbolista del Freinett, a Roberto un paisita del Berchmans, a Emilio un morocho del alférez, mi colegio y a Emma, una pelirojita muy bonita que estudiaba en el Luis Horacio. Todos tenían algo en común, todos sabían que morirían pronto y ninguno quería dormir, tampoco podían salir a jugar.
Don Rogelio, según cuentan dejó de ir al trabajo, empezó a buscar la forma de hacer la burra voladora para el niño, lo echaron por faltar. Empezó a trabajar de administrador en un sitio de bicicletas, no le alcanzaba la plata, mandó a su hija para Japón donde su hermano a su esposa le pidió que recortara gastos, ella aceptó. Rogelio empezó a comprar accesorios de todo tipo, guayas, rotores, cadenillas, tensores, tenedores, pedales, marcos, amortiguadores, bielas, manzanas, descarriladores y manubrios. Unos de hierro, otros de acero, de aluminio, carbono, fibra de vidrio, polímeros, aleaciones de metal, madera, de lo que pudiera comprar. El cucho nunca iba a su casa, vivía con ojeras, pues en las noches siempre visitaba a Camilo y en el día se dedicaba a la labor de hacer una bicicleta voladora. Su doña lo abandonó, de ella nadie puede hablar mal mi pana, por algo que mas adelante le voy a contar. Ella ahora se encuentra feliz, en estos días vi a la Gladys, como se llamaba la señora, haciendo un asado en su casa. Como te dije, no la juzgués.
Un día, yo estaba caminando en medio de una de esas trancas que se forman en la 5ta, me había bajado del bucéfalo para coger otro mas adelante, porque me desespera estar quieto, en esas veo al cucho de Camilo, con una bicicleta que venía llena de globos, globos por todas partes. Ese dia era el cumpleaños de Camilo, sabía que el cucho Rogelio le iba a dar el intento de una bicicleta voladora. El cucho adelantaba carros como loco, venía con un cigarrillo en la boca, así como contaban el tiempo los viejos, midiendo el paso de los minutos por el consumo del cigarrillo en su trompa. El man casi se choca mi hermano. Adelantó motos y carros, incluso cuando llego al hospital.
Allí, en el hospital sube en contra de todos los vigilantes que lo interrumpen, no se deja de ninguno, incluso de doña Gladys que le dice que no puede entrar después de tanto tiempo de no ver a su hijo, acordáte que ella nunca se dio cuenta que el lo visitaba, Rogelio era un tipo que se mostraba jodido bro.
Cuando Rogelio subió, vio que también subían otros padres, cada uno con bicicletas voladoras, yo me sentía turro viendo ese desfile de globos. Subimos, encontramos a las enfermeras, todas con cara de tristeza, los padres entienden, dejan las bicicletas al lado de las camas, las enfermeras anuncian la muerte de todos los niños a todos sus padres. Todos murieron en la noche, en la hora de la visita clandestina de sus cuchos.
Ahí escucho unas risas mi hermano… volteamos, vamos hacia la ventana y miramos. De primero, en el cielo, vemos a camilo ¡montando su bicicleta papá! todos los demás van atrás, los papás miran las camas y ven que las bicicletas no están, entonces entienden y sólo se limitan a despedirse de sus hijos con un chao, un todo bien pana, un te quiero mucho que hacen con sus manos. Los niños siguen riendo y desaparecen en el cielo. Ahí fue cuando me di cuenta que… de verdad, el mejor regalo pa’ un niño, es una buena burra.
El Vuelo
sábado, 15 de agosto de 2009Camilo
lunes, 3 de agosto de 2009¡Pana! Camilo es un pelado que habria preferido ser un avión, un pájaro o incluso una cometa, en las horas del viento en agosto. Camilo tiene 8 años de vida, en su madriguera vive con su hermana mayor, Juana, su hermana Andrea, la cucha Natalia y el cucho Rogelio, que es parcero de mi papa. El cucho, Rogelio, es un hombre que trabaja día y noche, es dueño de su propia empresa, con la que consigue el dinero suficiente para comprarle a Camilo todo lo que el quiera, pero aún no ha logrado que pueda volar.
Camilo estudia en uno de esos colegios bilingües de la ciudad, que han pasado de ser exclusivos para hombres y se han vuelto mixtos. De esos donde enseñan euritmia, manualidades, que aplican teoría Waldorf y tienen mas sicólogos que libros, diciendo que es pa’ que los pelados no se traumaticen. Camilo no tiene amigos en su colegio, pues todos los niños están concentrados jugando con su Nintendo Advance en los descansos, con un ipod en la mano, o tal vez viendo la ultima de high school musical, tratando de bailar como porristas y jóvenes peluqueros. Camilo quiere montar bicicleta, jugar futbol o volar. Por este ultimo anhelo es que su hermana Juana se avergüenza de Camilo, hay ocasiones en que no lo saluda, ella ya esta en el grado 12, acaba de llegar de Alemania de uno de esos viajes didácticos de los que todos llegamos traumados, acelerados o decepcionados por volver, algunos incluso, hasta salen del closet.
Andrea quiere ser un estrella pop, quiere ser como Britney (como madonna no, le falta pelo pa moño) bailar, hacer películas y modelar. Aun cuando Juana es medio sonsa, medio tonta, medio aleta y bipolar, tiene muchos amigos, porque en lo único que no es en una mediocre es en la difícil labor de ponerse buena. En serio, no se como hace, pero es bien difícil estar tan buena, además, con el modo de meter vicio de esa pelada, con la cantidad de trago que se echa, no se como hace pa aguantar ese voltaje y no haberse vuelto una masa de degenero, o una loca de esas que les gusta decir “tostada” o “nena” de esas que beben viche, arrechón y tomaseca en pleno febrero, cuando no hay rastro de folklore Niche. No es que me caigan mal esas peladas, es mas, a veces puedo hasta aceptar que casi, casi, son seres humanos. Pero en fin, estamos hablando de Camilín.
Camilín es uno de esos niños que le hacen a uno creer en el mundo, en serio. Todas las noches desde que lo conozco, Camilin junto con sus compañeritos de cuarto llenan esta sala, pues vienen los cuchos a visitarlos. Las mamás y el resto de las familias vienen en el día, no se que pase en estos lados que los papás no tienen tiempo pa’ venir en el dia, ademas, siempre oigo a don Rogelio, dándole explicaciones a la cucha de Camilin sobre porque no va en el dia, el hombre cada vez esta mas ojeroso, ya les había dicho que el tipo mulea todo el día pa’ darle los lujos que piden todos sus familiares y en las noches viene a ver como duerme su hijo. A veces lo coge despierto, ahí conversan un rato y Camilo le pide lo mismo siempre, una bicicleta que vuele, yo conozco a Camilo porque soy su medico, junto con otros residentes cuidamos esta sala, la de los niños terminales. Camilo tiene cáncer mi hermano, no va a poder volar, difícilmente, va a salir caminando de este hospital.
Publicado por Molfo en 21:21 6 comentarios

